Las obras de trenes en la Ciudad complican el tránsito de pasajeros y automovilistas

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Publicado: 16/04/2018
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Con tres viaductos en obra, el soterramiento del Sarmiento, numerosas estaciones en plena transformación, terminales restauradas y tendidos eléctricos, la red ferroviaria de Área Metropolitana de Buenos Aires, en tanto, se suceden demoras, cancelaciones, cierres de pasos y otros problemas. Y se agota la paciencia de pasajeros y automovilistas.


Les pasa a los más de 170 mil usuarios del San Martín, que ya sufrieron la limitación del servicio durante dos meses y que todavía la padecen durante los fines de semana y en el horario nocturno. De 22 a 4 de lunes a viernes y los sábados y domingos durante todo el día, las formaciones sólo andan entre las estaciones de Villa del Parque y Pilar/Cabred. Hay un servicio de micros. Pero muchísimos pasajeros optan por combinar con otro transporte : la baja frecuencia y la poca capacidad son los motivos más repetidos.

Además, por la construcción del viaducto que correrá en altura a lo largo de cinco kilómetros desde Palermo hasta La Paternal, eliminará 11 barreras y estiman esté listo para 2019, esta última estación está cerrada hasta que la eleven para adecuarse a la nueva traza. Por lo mismo, también cerrará el Parque de las Ciencias, en Palermo. “¿Cuándo va a terminar la obra del San Martín? Es un desastre llegar a Retiro” o “Lo mejor que hice fue decidir dejar de usar el San Martín” son apenas muestras del ánimo general, tanto en los andenes como en las redes sociales.

La electrificación del tendido en los 56 kilómetros de vías entre Retiro y Pilar, que se prevé este listo para 2021, se encuentra en licitación.

Similares problemas ocurren en el ramal Tigre de la línea Mitre, donde la estación Lisandro de la Torre, fue demolida para construirse en altura. Es que por ahí también correrá un viaducto, entre las avenidas Dorrego y Congreso, de 3,9 kilómetros y eliminarán 8 barreras. El beneficio, estiman, le llegará a unas 200 mil personas entre pasajeros del tren (100 mil), automovilistas (70 mil) y usuarios de transporte público. Y las complicaciones para viajar, las está padeciendo un número similar. Aquí también el servicio se limita los fines de semana, cuando los trenes corren desde Tigre hasta Núñez. Ofrecen colectivos gratuitos que realizan dos recorridos: uno, entre las estaciones Rivadavia y Belgrano C por Libertador y otro, entre las estaciones Rivadavia y Retiro por la Lugones.

La última intervención fue sobre la estación Belgrano C, una de las más usadas. A principios de mes comenzaron con la demolición e instalaron andenes provisorios, unos cuantos metros adelante, hacia Palermo. Así, para tomar el tren a Retiro hay que trasladarse hasta Virrey del Pino y Libertador, seis cuadras, en una zona poco accesible para peatones. Hacia Tigre, en tanto, las formaciones se siguen deteniendo en la ahora vieja estación, a la altura de la barrera de Juramento, que permanecerá cerrada hasta la semana próxima. En mayo le tocará el turno al paso a nivel de Monroe.

“¿Sigue cortado el tren?”, le preguntó ayer un jubilado al dueño de un puesto de flores cerca de la estación Belgrano C. “Y sí. Si no tendría que pasar por arriba de esos camiones”, respondió el puestero, tajante, y señaló a las grúas sobre las vías.

Las obras implican además la interrupción del tránsito sobre Juramento, entre Montañeses y las vías. El desvío por Montañeses generó demoras . Hubo colectivos de la línea 29, por ejemplo, con más pasajeros que los habituales, precisamente por las limitaciones en el tren.Molestias del mismo tipo vienen soportando hace meses quienes abordan el tren en Núñez, Carupá, Beccar y San Fernando, donde los andenes provisorios llegaron para quedarse, al menos, hasta fin de año.

La postal se repite en 11 estaciones del tren Roca a La Plata (Avellaneda, Sarandí, Villa Domínico, Wilde, Bernal, Don Bosco, Berazategui, Quilmes, Ezpeleta, Plátanos y La Plata), en 4 del ramal Bosques (Ranelagh, Souriges, Villa España y Bosques) y en 2 de la línea Sarmiento (Liniers y Floresta), muchas de las que, entre el uso intenso, las lluvias y lo endeble de las estructuras ya están deterioradas.

El Belgrano Norte, la línea más postergada, concentró la mirada del Ministerio de Transporte de la Nación, la cartera detrás de todos estos proyectos, y obtuvo un presupuesto de $2.200 millones para la renovación de sus 22 estaciones.

Están instalando los andenes provisorios a entre 100 y 300 metros de las plataformas originales. El mayor simbronazo se dará entre fin de abril y principios de mayo, cuando el servicio se interrumpa por cuatro días para adecuar las formaciones al nuevo nivel de andenes.

El último de los tres conductos elevados va tomando forma en el Belgrano Sur, que atraviesa La Matanza, Merlo, Morón y el sur porteño: llega hasta Barracas. La obra extenderá el tendido hasta Constitución para mejorar la conectividad de los más de 4 millones de habitantes que viven a lo largo de la traza. Se trata de un tramo de 2,4 kilómetros, sobre un total de 5,6 que tiene la línea, y que mejorarán la calidad y el tiempo de viaje de 440 mil personas: 50 mil usuarios del Belgrano Sur, 370 mil pasajeros de colectivos y 50 mil automovilistas diarios.

Para mayo, calculan que la barrera de Sáenz será eliminada y se habilitará la nueva estación que permitirá el cierre de 8 pasos a nivel. Pasará a ser la cabecera temporaria de la línea y quedará desafectada, durante el plazo de los trabajos (2019), la estación Buenos Aires. Para unir ambas terminales, también se recurrirá a servicios de micros gratuitos.

clarin.com